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Vivir según valores a pesar de la ansiedad

Vivir según valores a pesar de la ansiedad

La ansiedad puede estrechar la vida hasta convertirla en una sucesión de evitaciones. Sin embargo, desde la Terapia de Aceptación y Compromiso, el objetivo no es esperar a no sentir ansiedad para vivir, sino aprender a caminar hacia lo importante incluso cuando la ansiedad aparece.

Cuando la ansiedad empieza a decidir por nosotros

La ansiedad no siempre se presenta como una crisis evidente. A veces aparece de forma mucho más silenciosa: una renuncia pequeña, una conversación que evitamos, una oportunidad que dejamos pasar, una decisión que aplazamos, una llamada que no hacemos, un viaje que posponemos, una relación que no cuidamos por miedo a sentirnos vulnerables.

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Cuando la ansiedad se confunde con una enfermedad física

Palpitaciones, mareos, opresión en el pecho, sensación de ahogo, hormigueos, molestias digestivas… La ansiedad no siempre se presenta como un pensamiento preocupado. A veces aparece como un cuerpo que parece estar fallando.

Cuando el cuerpo habla el idioma de la ansiedad

Una de las experiencias más desconcertantes para muchas personas con ansiedad es sentir síntomas físicos tan intensos que parecen indicar una enfermedad grave. No se trata de “estar nervioso” sin más. La persona puede notar que el corazón se acelera, que le falta el aire, que se marea, que se le duerme una parte del cuerpo o que aparece una presión extraña en el pecho. En ese momento, la interpretación suele ser inmediata: “me pasa algo malo”.

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Ejercicios para fomentar la empatía

Ejercicios para fomentar la empatía

La empatía no es solo ponerse en el lugar del otro. Es aprender a escuchar, resonar, comprender y responder sin invadir, sin juzgar y sin desaparecer de uno mismo.

Qué es realmente la empatía

La empatía suele entenderse como la capacidad de “ponerse en el lugar del otro”. La frase es útil, pero se queda corta. Porque la empatía no consiste simplemente en imaginar qué haríamos nosotros si estuviéramos en la situación de otra persona. Eso, en realidad, puede llevarnos a un error: proyectar nuestra propia forma de sentir, pensar o reaccionar sobre alguien que quizá vive la experiencia de una manera muy distinta.

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Por qué luchar contra la ansiedad suele empeorarla

Intentar eliminar la ansiedad a toda costa puede parecer la solución más lógica. Sin embargo, muchas veces esa lucha acaba convirtiéndose en el combustible que mantiene el problema.

La trampa de querer no sentir ansiedad

Cuando aparece la ansiedad, la reacción más habitual es querer que desaparezca cuanto antes. Es comprensible. Nadie quiere sentir presión en el pecho, taquicardia, tensión muscular, nudo en el estómago, mareo, pensamientos acelerados o esa sensación de amenaza que parece invadirlo todo.

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Cómo trabajar los sesgos cognitivos ante la suspicacia

La suspicacia aparece cuando interpretamos las intenciones de los demás desde la desconfianza, la alerta o la sensación de amenaza. No siempre es irracional: a veces nos protege. Pero cuando se vuelve rígida, frecuente o desproporcionada, puede hacernos vivir las relaciones como un terreno peligroso, lleno de dobles sentidos, señales ambiguas y posibles ataques.

Qué entendemos por suspicacia

La suspicacia es una actitud de desconfianza anticipatoria. Consiste en mirar la realidad interpersonal preguntándonos, de forma más o menos automática: “¿Qué habrá detrás de esto?”, “¿por qué me lo ha dicho así?”, “¿qué estará tramando?”, “¿se está riendo de mí?”, “¿me quiere perjudicar?”.

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Cómo mejorar la tolerancia a la frustración

Aprender a tolerar la frustración no significa resignarse, aguantarlo todo o dejar de desear que las cosas salgan bien. Significa desarrollar la capacidad de sostener el malestar cuando la realidad no coincide con nuestras expectativas, sin rompernos, sin reaccionar impulsivamente y sin abandonar lo que realmente nos importa.

¿Qué es la tolerancia a la frustración?

La frustración aparece cuando hay una distancia entre lo que deseamos y lo que ocurre. Queremos que algo salga de una manera, pero no sucede. Esperamos una respuesta, pero no llega. Nos esforzamos, pero el resultado no acompaña. Tenemos una necesidad, pero la realidad nos pone un límite. En ese espacio entre el deseo y el límite nace la frustración.

Leer más: Cómo mejorar la tolerancia a la frustración

Antidepresivos y efecto placebo: qué nos enseña la investigación sobre la depresión

Hablar de antidepresivos suele generar posiciones muy polarizadas. Para algunas personas, son una herramienta imprescindible que les ha ayudado a recuperar estabilidad, energía y capacidad de vivir. Para otras, representan una solución excesivamente medicalizada para problemas emocionales complejos. Y, entre ambos extremos, existe una pregunta fundamental: ¿cuánto del efecto de los antidepresivos se debe realmente al medicamento y cuánto se debe al contexto terapéutico, las expectativas y el llamado efecto placebo?

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Explicando el dolor: por qué el dolor no siempre significa daño

El dolor es una de las experiencias humanas más intensas, desconcertantes y difíciles de explicar. Cuando aparece, especialmente si se mantiene en el tiempo, suele generar una pregunta inevitable: “¿Qué me está pasando?”. Muchas personas interpretan el dolor como una prueba directa de que algo está roto, dañado, inflamado o deteriorado en su cuerpo. Sin embargo, la ciencia actual del dolor ha mostrado que la relación entre dolor y daño es mucho más compleja.

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Ansiedad ante figuras de autoridad: por qué aparece y cómo trabajarla

Hay personas que pueden desenvolverse con relativa seguridad en muchos contextos de su vida, pero se bloquean cuando tienen delante a una figura de autoridad: un jefe, una profesora, un médico, una supervisora, un tribunal, un policía, un coordinador, una persona experta o incluso alguien que simplemente transmite firmeza, prestigio o poder.

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Análisis transaccional y trabajo con la PAN: una mirada integradora al trauma y la vida cotidiana

Hay personas que, vistas desde fuera, parecen funcionar con normalidad. Trabajan, estudian, cuidan de otros, cumplen con sus responsabilidades, mantienen conversaciones, toman decisiones y siguen adelante. Sin embargo, por dentro sienten que una parte de sí mismas está desconectada, congelada o atrapada en una tensión que no termina de resolverse. Pueden decir: “sé que estoy bien, pero mi cuerpo no lo siente”, “funciono, pero no vivo del todo”, “hago lo que tengo que hacer, pero algo dentro de mí sigue en alerta”.

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La ansiedad invisible de los conductores con amaxofobia

Muchas personas con miedo a conducir no han dejado de conducir. Siguen cogiendo el coche, cumplen con sus obligaciones y aparentemente “funcionan”. Sin embargo, por dentro viven cada trayecto como una prueba de resistencia emocional.

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Cómo manejar el duelo anticipado

El duelo anticipado es una de esas experiencias emocionales difíciles de explicar hasta que se viven. No siempre empieza cuando una persona muere. A veces comienza mucho antes: cuando recibimos un diagnóstico grave, cuando vemos que alguien querido se va apagando poco a poco, cuando una enfermedad avanza, cuando la autonomía se pierde o cuando intuimos que una etapa importante de la vida está llegando a su fin.

Puede aparecer ante la enfermedad de un familiar, el deterioro cognitivo de una persona mayor, un proceso oncológico, una enfermedad degenerativa, una separación inevitable, la pérdida progresiva de capacidades o incluso ante cambios vitales profundos que nos obligan a despedirnos de una versión anterior de la vida.

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duelo migratorio

Cómo afrontar el duelo migratorio: cuando vivir fuera también implica despedirse

Mudarse a otro país por trabajo puede parecer, desde fuera, una oportunidad ilusionante: una mejora profesional, una experiencia internacional, un nuevo comienzo, una forma de crecer. Y muchas veces lo es. Pero junto a esa parte estimulante también suele aparecer otra más silenciosa: el cansancio emocional de adaptarse, la nostalgia, la sensación de no pertenecer del todo, la pérdida de referencias cotidianas y, en algunos casos, una tristeza difícil de explicar.

A esta experiencia se la conoce como duelo migratorio. No es un duelo en el sentido clásico de haber perdido a una persona por fallecimiento, pero sí implica una serie de pérdidas reales: el entorno conocido, la familia cercana, los amigos, la lengua materna en el día a día, los códigos culturales, la sensación de familiaridad, la identidad profesional previa o incluso la imagen que uno tenía de sí mismo antes de emigrar.

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Conexión Emocional

Cómo favorecer la conexión emocional cuando la hemos perdido

Hay momentos en la vida en los que dejamos de sentirnos conectados. No necesariamente ocurre de golpe. A veces sucede poco a poco, casi sin darnos cuenta. Seguimos trabajando, respondiendo mensajes, cumpliendo obligaciones, cuidando de otros, resolviendo problemas y funcionando hacia fuera, pero por dentro aparece una sensación difícil de describir: como si algo se hubiera apagado.

La conexión emocional es esa capacidad de estar en contacto con lo que sentimos, con lo que necesitamos, con los demás y con la vida que estamos viviendo. Cuando se pierde, no siempre aparece un gran drama visible. A veces se expresa como apatía, irritabilidad, distancia, cansancio, dificultad para disfrutar, sensación de vacío o una especie de desconexión interna. La persona puede decir: “no sé qué me pasa”, “no siento nada”, “todo me da igual”, “estoy como en automático” o “sé que debería estar bien, pero no consigo estar presente”.

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Duelo por enfermedad

Afrontar el duelo de tener una enfermedad

Recibir el diagnóstico de una enfermedad puede cambiar la vida en cuestión de segundos. A veces llega después de meses de incertidumbre, pruebas médicas y síntomas que no tenían explicación. Otras veces aparece de forma repentina, como una frase pronunciada en una consulta que divide la biografía en dos: antes y después del diagnóstico.

Cuando hablamos de duelo solemos pensar en la pérdida de una persona querida. Sin embargo, también existe un duelo asociado a la enfermedad. No solo se llora lo que ha ocurrido, sino también lo que quizá ya no podrá ser igual: la sensación de seguridad, la confianza en el cuerpo, los planes previstos, la independencia, la energía, la imagen de uno mismo o la expectativa de una vida sin determinadas limitaciones.

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Depresión adolescentes

Terapia psicológica para depresión en adolescentes

La adolescencia es una etapa de cambios intensos. Cambia el cuerpo, cambia la identidad, cambian las relaciones, cambia la forma de mirar el futuro y también cambia la manera de experimentar las emociones. Por eso, no siempre resulta sencillo distinguir entre una etapa de tristeza pasajera, una crisis evolutiva normal y una depresión que necesita atención psicológica.

Muchos adolescentes atraviesan momentos de apatía, irritabilidad, inseguridad, aislamiento o desmotivación. Sin embargo, cuando ese malestar se mantiene en el tiempo, afecta al sueño, al apetito, al rendimiento académico, a las relaciones familiares o sociales, y aparece una sensación persistente de vacío, desesperanza o falta de sentido, es importante prestar atención. La depresión en adolescentes no siempre se expresa como tristeza evidente. A veces aparece como enfado, desconexión, cansancio, bajo rendimiento, abandono de actividades, quejas físicas o una frase que los padres escuchan con preocupación: “me da igual todo”.

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Amor Propio

Amor propio: qué es y cómo fomentarlo

Se habla mucho de amor propio. Aparece en redes sociales, en libros de crecimiento personal, en conversaciones de terapia y en frases que, a veces, suenan muy bien pero dejan una pregunta importante en el aire: ¿qué significa realmente quererse a uno mismo?

Para algunas personas, el amor propio se asocia con autoestima alta, seguridad, independencia emocional o capacidad para poner límites. Para otras, puede sonar incluso egoísta, como si quererse implicara pensar solo en uno mismo, dejar de cuidar a los demás o volverse frío. Y ahí empieza una de las grandes confusiones: el amor propio no es narcisismo, ni autosuficiencia absoluta, ni una obligación de sentirse bien todo el tiempo.

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distorsiones cognitivas

Qué son las distorsiones cognitivas y cómo trabajarlas

Las distorsiones cognitivas son formas de interpretar la realidad que, aunque pueden parecer muy convincentes en el momento, no siempre reflejan los hechos de manera equilibrada. Son como pequeños “filtros mentales” que modifican la forma en la que percibimos lo que ocurre, lo que sentimos y lo que creemos sobre nosotros mismos, los demás o el futuro.

Todos podemos tener distorsiones cognitivas. No son una señal de debilidad ni significan que una persona “piense mal” de forma voluntaria. De hecho, suelen aparecer de manera automática, rápida y casi imperceptible. El problema surge cuando estas interpretaciones se repiten con frecuencia, se vuelven rígidas y empiezan a alimentar ansiedad, tristeza, culpa, inseguridad, baja autoestima o conflictos en las relaciones.

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Diferencias entre ansiedad social y timidez

Diferencias entre ansiedad social y timidez

La timidez y la ansiedad social pueden parecer lo mismo desde fuera, pero no lo son. Una persona tímida puede sentirse incómoda al conocer gente nueva, hablar en grupo o exponerse ante los demás. Sin embargo, esa incomodidad no siempre le impide actuar, vincularse, trabajar o disfrutar de sus relaciones. En cambio, la ansiedad social puede convertirse en un problema mucho más intenso, limitante y doloroso: la persona no solo se siente nerviosa, sino que teme ser juzgada, criticada, humillada o rechazada, hasta el punto de evitar situaciones importantes o vivirlas con un gran sufrimiento interno.

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Sistemas de Familia Interna (IFS)

Sistemas de Familia Interna (IFS): cómo trabajar con las partes

Los Sistemas de Familia Interna, conocidos por sus siglas en inglés como IFS (Internal Family Systems), son un modelo de psicoterapia desarrollado por Richard C. Schwartz que propone una idea tan sencilla como profunda: nuestra mente no es una unidad rígida, sino un sistema interno compuesto por diferentes partes. Algunas partes intentan protegernos, otras cargan heridas emocionales antiguas, otras reaccionan de forma impulsiva cuando algo nos desborda. Y, en el centro de ese sistema, existe una capacidad de conciencia, calma y compasión que el modelo denomina Self.

Leer más: Sistemas de Familia Interna (IFS): cómo trabajar con las partes

  1. Terapia para la ansiedad y el estrés del doctorado: cómo cuidar tu salud mental durante la tesis
  2. 20 Ejercicios para mejorar el bruxismo: cómo relajar la mandíbula y reducir la tensión
  3. Ejercicios de exposición interoceptiva: aprender a perder el miedo a las sensaciones corporales
  4. Buscar embarazo y no poder soltar la mente: “Cuando estés tranquila te quedarás embarazada “

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