¿Alguna vez has llegado a casa conduciendo y te has dado cuenta de que apenas recuerdas parte del trayecto? ¿Has leído varias páginas de un libro para descubrir después que estabas pensando en otra cosa? ¿O has terminado de ducharte mientras tu mente repasaba una conversación ocurrida horas antes?

En el lenguaje cotidiano solemos decir que estábamos funcionando en “piloto automático”. Nuestro cuerpo continuaba realizando una actividad, mientras nuestra atención parecía haberse desplazado hacia otro lugar.

La neurociencia ha identificado varias redes cerebrales relacionadas con estos cambios de atención. Una de las más estudiadas es la red neuronal por defecto o Default Mode Network (DMN), especialmente implicada cuando nuestra mente se orienta hacia pensamientos generados internamente: recuerdos, planes, preocupaciones, fantasías, reflexiones sobre nosotros mismos o imaginaciones sobre el futuro.

Pero existe un matiz importante: la red por defecto no es literalmente el “piloto automático” del cerebro. Su función es mucho más rica y compleja.

¿Qué es la red neuronal por defecto?

La red neuronal por defecto es un conjunto de regiones cerebrales que tienden a mostrar una actividad coordinada cuando nuestra atención no está completamente dirigida hacia una tarea externa concreta.

Su descubrimiento resultó especialmente interesante porque durante mucho tiempo se había asumido que, cuando una persona descansaba y aparentemente “no hacía nada”, el cerebro simplemente disminuía su actividad.

Las técnicas de neuroimagen mostraron algo diferente: determinadas regiones mantenían una intensa actividad organizada durante esos momentos.

El cerebro en reposo no está realmente en reposo.

Cuando dejamos de responder a las exigencias inmediatas del entorno, nuestra mente puede comenzar a:

  • recordar situaciones pasadas;
  • imaginar acontecimientos futuros;
  • repasar conversaciones;
  • pensar sobre nosotros mismos;
  • interpretar las intenciones de otras personas;
  • fantasear;
  • anticipar problemas;
  • organizar planes;
  • o simplemente dejar que los pensamientos aparezcan espontáneamente.

Muchos de estos procesos están relacionados con la actividad de la red por defecto.

¿Qué zonas del cerebro forman parte de la red por defecto?

La DMN no corresponde a una única estructura cerebral. Se trata de un conjunto distribuido de regiones que trabajan funcionalmente de manera coordinada.

Entre las áreas habitualmente relacionadas con ella encontramos:

  • la corteza prefrontal medial;
  • la corteza cingulada posterior;
  • el precúneo;
  • regiones del lóbulo parietal inferior;
  • áreas temporales laterales;
  • y estructuras relacionadas con el sistema temporal medial y la memoria.

Actualmente sabemos además que hablar de “la red por defecto” como si fuera un sistema completamente uniforme resulta demasiado simplificador. Dentro de ella pueden distinguirse diferentes subsistemas especializados en aspectos parcialmente distintos de la cognición interna.

¿Para qué sirve la red por defecto?

Podría parecer que una red cerebral que se activa cuando dejamos de prestar atención al exterior sirve simplemente para distraernos.

Nada más lejos de la realidad.

La capacidad para desconectarnos momentáneamente del presente y construir representaciones mentales internas constituye una función extraordinariamente útil.

Recordar nuestra historia

La memoria autobiográfica nos permite reconstruir acontecimientos de nuestra vida y relacionarlos con nuestra identidad actual.

Imaginar el futuro

Una parte importante de nuestra capacidad para planificar consiste en utilizar experiencias anteriores para simular mentalmente situaciones que todavía no han ocurrido.

Pensar sobre nosotros mismos

La DMN participa en procesos de autorreferencia: cómo nos vemos, qué creemos sobre nosotros mismos y cómo integramos nuestras experiencias en una historia personal relativamente coherente.

Comprender a otras personas

También interviene en procesos relacionados con la cognición social: imaginar qué podría estar pensando alguien, interpretar sus intenciones o adoptar temporalmente su perspectiva.

Generar ideas

Dejar que la mente se aleje temporalmente de una tarea puede facilitar determinadas asociaciones y procesos creativos.

Por tanto, la red neuronal por defecto no es un error de funcionamiento cerebral. Cumple funciones fundamentales.

¿Qué relación existe entre la red por defecto y el “piloto automático”?

En psicología utilizamos a veces la expresión piloto automático para describir aquellos momentos en los que realizamos una actividad con poca conciencia explícita de lo que estamos haciendo mientras nuestra mente está ocupada en otros contenidos.

Un ejemplo sencillo podría ser caminar por una ruta habitual mientras pensamos en la reunión que tendremos al día siguiente.

Hay dos procesos diferentes que pueden coincidir:

  1. La actividad que estamos realizando se ha vuelto suficientemente automatizada como para requerir menos supervisión consciente.
  2. Nuestra atención queda disponible para ocuparse de pensamientos internos.

En ese segundo componente puede participar la red por defecto.

Sin embargo, es importante no confundir ambos fenómenos. Los hábitos y las conductas automáticas no dependen exclusivamente de la DMN. Intervienen también circuitos relacionados con los ganglios basales, el aprendizaje procedimental, la atención y diferentes sistemas de control cognitivo.

Por eso sería más preciso decir que la red por defecto puede contribuir al contenido mental que aparece mientras funcionamos en piloto automático, pero no constituye por sí sola el mecanismo cerebral responsable de nuestros hábitos.

Cuando el cuerpo está aquí pero la mente está en otro lugar

Pensemos en una situación cotidiana.

Estás preparando el desayuno.

Tu cuerpo conoce perfectamente la secuencia: sacar una taza, preparar el café, abrir el frigorífico, coger algo para comer.

Mientras tanto, mentalmente estás recreando una discusión ocurrida el día anterior.

Piensas:

«Tendría que haberle dicho esto».

Después:

«Seguro que ahora piensa que...»

Y unos segundos más tarde:

«¿Qué voy a hacer si mañana vuelve a sacar el tema?»

Físicamente estás en la cocina.

Mentalmente estás alternando entre el pasado y un futuro imaginado.

Esta capacidad para desplazarnos mentalmente en el tiempo constituye una de las funciones más interesantes del cerebro humano.

El problema no es tener una mente que divaga

La divagación mental o mind-wandering forma parte del funcionamiento normal de la mente.

Intentar impedir completamente que aparezcan pensamientos espontáneos sería además poco realista.

La cuestión psicológicamente importante es otra:

¿podemos darnos cuenta de que nuestra mente se ha marchado y recuperar voluntariamente nuestra atención cuando lo necesitamos?

Existe una diferencia importante entre:

  • imaginar voluntariamente unas vacaciones futuras;
  • reflexionar deliberadamente sobre un problema;
  • recordar una experiencia agradable;
  • y descubrir que llevamos veinte minutos atrapados en una cadena repetitiva de preocupaciones sin haber decidido hacerlo.

Lo relevante no es únicamente dónde está nuestra atención, sino también nuestra capacidad para regularla.

Red por defecto y rumiación: cuando la mente queda atrapada

La investigación ha encontrado una relación especialmente interesante entre determinados patrones de funcionamiento de la red por defecto y la rumiación.

Rumiar significa quedar atrapados en un procesamiento repetitivo, generalmente centrado en uno mismo y con escasa capacidad para generar una solución efectiva.

Puede adoptar formas como:

  • «¿Por qué reaccioné así?»
  • «¿Por qué siempre me ocurre lo mismo?»
  • «No tendría que haber dicho eso».
  • «¿Qué pensarán ahora de mí?»
  • «Nunca conseguiré cambiar».

Desde fuera parece que estamos reflexionando sobre un problema.

Pero existe una diferencia importante entre reflexión y rumiación.

La reflexión puede generar nuevas conclusiones, favorecer decisiones o ayudarnos a comprender una experiencia.

La rumiación, en cambio, tiende a regresar repetidamente al mismo punto.

La red por defecto y la ansiedad

Algo parecido puede ocurrir con la preocupación.

La capacidad humana para imaginar el futuro es enormemente adaptativa. Podemos anticipar dificultades y preparar respuestas antes de que aparezcan.

Pero esa misma capacidad puede convertirse en una fuente de sufrimiento cuando nuestra mente genera continuamente escenarios amenazantes.

Una persona preocupada puede estar físicamente sentada en el sofá mientras mentalmente intenta resolver acontecimientos que todavía no han sucedido:

  • qué ocurrirá mañana;
  • qué pasará si comete un error;
  • cómo reaccionará otra persona;
  • si aparecerá determinada sensación física;
  • o qué podría ocurrir dentro de varios meses.

El problema no es la existencia de pensamiento futuro.

El problema aparece cuando la simulación mental deja de ser flexible y se convierte en una secuencia repetitiva dominada por escenarios amenazantes.

El piloto automático emocional

El concepto de piloto automático también resulta útil para comprender determinadas reacciones emocionales.

Imaginemos la siguiente secuencia:

Una persona recibe un mensaje breve de su pareja:

«Luego hablamos».

En unos segundos pueden aparecer automáticamente:

  1. una interpretación: «algo va mal»;
  2. una emoción: ansiedad;
  3. una imagen mental de una discusión;
  4. recuerdos de conflictos anteriores;
  5. predicciones sobre lo que ocurrirá después;
  6. y el impulso de pedir inmediatamente explicaciones.

Todo el proceso puede desarrollarse con enorme rapidez.

Cuando funcionamos de esta manera, corremos el riesgo de responder no tanto a lo que está ocurriendo ahora como a la historia que nuestra mente está construyendo sobre lo que está ocurriendo.

La mente narrativa: la historia que nos contamos sobre nosotros mismos

Una de las funciones más fascinantes asociadas a la red por defecto es la construcción de una cierta continuidad narrativa.

Nuestra experiencia no consiste simplemente en acontecimientos aislados.

Los conectamos:

esto me ocurrió → significa algo sobre mí → explica cómo soy → probablemente influirá en lo que me ocurra después.

Esta capacidad ayuda a construir nuestra identidad.

Sin embargo, las narrativas personales también pueden rigidizarse.

Por ejemplo:

  • «Siempre he sido inseguro».
  • «No soy bueno relacionándome».
  • «Todo termina saliéndome mal».
  • «Soy incapaz de afrontar estas situaciones».

Cuando estas conclusiones se convierten en definiciones absolutas de nosotros mismos podemos empezar a interpretar las experiencias nuevas a través de ellas.

La narración deja entonces de ser simplemente una descripción del pasado y empieza a condicionar nuestras posibilidades futuras.

¿Qué ocurre cuando necesitamos concentrarnos?

Nuestro cerebro funciona mediante múltiples redes que interactúan constantemente.

Cuando tenemos que resolver una tarea exigente, mantener información activa o concentrarnos intensamente en algo externo, adquieren mayor protagonismo otros sistemas relacionados con la atención y el control ejecutivo.

Esto no significa que exista simplemente un interruptor:

red por defecto apagada / atención encendida.

La organización cerebral es mucho más dinámica.

De hecho, investigaciones más recientes muestran que la cooperación entre diferentes redes puede ser necesaria incluso para tareas complejas que combinan información externa con recuerdos, planes u objetivos personales.

¿Qué papel tiene la red de saliencia?

Otra red importante en esta dinámica es la denominada red de saliencia, asociada a regiones como la ínsula anterior y la corteza cingulada anterior.

De forma simplificada, participa en la detección de información relevante tanto procedente del exterior como del propio organismo.

Podemos imaginar el funcionamiento cerebral no como una competición entre dos interruptores, sino como una coordinación entre diferentes redes que permiten:

  • detectar qué es importante;
  • dirigir la atención;
  • procesar información interna;
  • y adaptar nuestra conducta a las demandas del momento.

Una buena regulación psicológica requiere precisamente esa flexibilidad.

Mindfulness: salir del piloto automático

Esta forma de entender el funcionamiento cerebral permite comprender mejor uno de los objetivos tradicionales del mindfulness.

Mindfulness no consiste en dejar la mente en blanco ni en impedir que aparezcan pensamientos.

Consiste, entre otras cosas, en desarrollar la capacidad para observar lo que está ocurriendo mientras está ocurriendo.

Podemos estar pensando en una conversación pasada y, de repente, advertir:

«Estoy repasando otra vez esta conversación».

Ese instante es psicológicamente importante.

El contenido mental sigue existiendo, pero aparece algo diferente: conciencia sobre el propio proceso mental.

Ya no estamos completamente absorbidos por el pensamiento.

No se trata de “apagar” la red por defecto

A veces encontramos explicaciones excesivamente simples según las cuales meditar serviría para “desactivar la red por defecto”.

La evidencia científica no permite resumir el fenómeno de esta manera.

Los estudios sobre mindfulness y meditación encuentran modificaciones en la actividad y, especialmente, en la conectividad funcional entre la red por defecto y otros sistemas cerebrales relacionados con la atención, la saliencia y el control cognitivo.

Pero los resultados varían en función del tipo de práctica, la experiencia de los participantes y la metodología utilizada.

Por eso probablemente resulte más adecuado hablar de una regulación más flexible de la actividad mental interna que de apagar una determinada red cerebral.

¿Qué significa realmente salir del piloto automático?

Salir del piloto automático tampoco significa prestar atención consciente a absolutamente todo.

Sería extraordinariamente ineficiente.

Gracias a la automatización podemos caminar, conducir por trayectos conocidos, escribir en un teclado o realizar innumerables rutinas sin tener que reconstruir cada movimiento desde cero.

El problema aparece cuando automatizamos también respuestas que ya no nos ayudan:

  • preocuparnos automáticamente;
  • evitar determinadas situaciones;
  • reaccionar impulsivamente ante ciertas emociones;
  • interpretar determinadas señales siempre de la misma manera;
  • buscar constantemente tranquilidad;
  • o repetir patrones relacionales sin advertirlo.

En psicoterapia, aumentar la conciencia sobre estos procesos puede crear un pequeño espacio entre lo que aparece en nuestra mente y lo que decidimos hacer.

Un ejercicio sencillo para detectar el piloto automático

Puedes probar algo muy sencillo durante cualquier actividad cotidiana: ducharte, caminar, tomar café o desplazarte en transporte público.

En algún momento pregúntate:

«¿Dónde estaba mi mente justo antes de hacerme esta pregunta?»

Quizá descubras que estabas:

  • recordando algo;
  • ensayando una conversación;
  • anticipando un problema;
  • fantaseando;
  • juzgándote;
  • o intentando resolver mentalmente una situación.

No necesitas eliminar el pensamiento.

Simplemente observa:

«Mi mente estaba haciendo esto».

Después dirige durante unos segundos tu atención hacia alguna experiencia presente: los sonidos, la respiración, la sensación de los pies al caminar o aquello que estés viendo.

El objetivo no es impedir que la mente vuelva a divagar. Probablemente lo hará.

El entrenamiento consiste precisamente en darse cuenta y poder regresar.

¿La red neuronal por defecto es algo negativo?

No.

Esta es probablemente una de las ideas más importantes que conviene retener.

La DMN participa en funciones esenciales:

  • memoria autobiográfica;
  • construcción de identidad;
  • planificación;
  • imaginación;
  • pensamiento social;
  • simulación del futuro;
  • y pensamiento espontáneo.

El objetivo psicológico no sería reducir permanentemente su actividad.

Lo importante parece ser la flexibilidad: poder dirigirnos hacia nuestro mundo interno cuando resulta útil y volver al presente cuando necesitamos atender a lo que está ocurriendo.

Red por defecto, ansiedad y rumiación: evitar simplificaciones

Los estudios de neuroimagen han encontrado asociaciones entre alteraciones de conectividad de la DMN, rumiación y diferentes trastornos psicológicos.

Sin embargo, una asociación cerebral no debe interpretarse como una explicación completa del problema.

No podemos observar una resonancia magnética de una persona y afirmar sencillamente:

«Tu ansiedad se debe a que tienes hiperactiva la red por defecto».

La relación entre cerebro, pensamientos, emociones, aprendizaje, experiencias personales y contexto es considerablemente más compleja.

Las diferencias de conectividad observadas en investigación suelen describir patrones estadísticos en grupos y no constituyen por sí mismas pruebas diagnósticas individuales.

Preguntas frecuentes sobre la red neuronal por defecto

¿Qué es la red neuronal por defecto?

Es un conjunto de regiones cerebrales funcionalmente conectadas especialmente relacionadas con procesos mentales internos como la memoria autobiográfica, la autorreferencia, la imaginación del futuro, la cognición social y la divagación mental.

¿La red por defecto se activa cuando no hacemos nada?

Puede mostrar una actividad destacada cuando no estamos concentrados intensamente en una tarea externa, pero eso no significa que el cerebro no esté haciendo nada. Al contrario, puede estar procesando abundante información interna.

¿La red por defecto es el piloto automático del cerebro?

No exactamente. La DMN puede participar en los pensamientos internos que aparecen mientras realizamos actividades automatizadas, pero los hábitos y las conductas automáticas implican otros circuitos cerebrales.

¿La red por defecto está relacionada con pensar demasiado?

Puede participar en procesos autorreferenciales y de pensamiento espontáneo, y diversos estudios han encontrado relaciones entre determinados patrones de conectividad de la DMN y la rumiación. Esto no significa que toda actividad de esta red sea rumiativa o perjudicial.

¿El mindfulness desactiva la red por defecto?

No es correcto expresarlo así. La investigación sugiere que la práctica de mindfulness puede asociarse a cambios en la actividad y conectividad de la DMN y en su interacción con otras redes cerebrales. La interpretación más prudente apunta hacia cambios en la regulación de la atención y del pensamiento interno, no hacia la simple desconexión de esta red.

¿Podemos dejar de funcionar en piloto automático?

No sería deseable eliminar todos los automatismos. Son esenciales para funcionar eficientemente. Lo útil es desarrollar la capacidad para reconocer cuándo estamos actuando automáticamente y recuperar un control más consciente cuando la situación lo requiere.

¿Cuándo puede convertirse el piloto automático en un problema?

Que nuestra mente divague ocasionalmente es completamente normal.

Puede ser conveniente prestar más atención cuando observamos que pasamos grandes cantidades de tiempo:

  • rumiando acontecimientos pasados;
  • anticipando constantemente amenazas futuras;
  • desconectados de actividades importantes;
  • reaccionando automáticamente ante determinadas emociones;
  • evitando situaciones casi sin plantearnos por qué;
  • o repitiendo patrones que sabemos que nos generan sufrimiento.

En estas situaciones, la psicoterapia puede ayudar a identificar los patrones cognitivos, emocionales y conductuales que mantienen el problema.

Entre recordar el pasado, anticipar el futuro y vivir el presente

La capacidad de nuestra mente para abandonar temporalmente el presente constituye una ventaja extraordinaria.

Gracias a ella podemos recordar nuestra historia, aprender de nuestras experiencias, comprender a otras personas y prepararnos para situaciones que todavía no han sucedido.

Pero esa misma capacidad tiene una contrapartida: podemos vivir una parte importante del día respondiendo a recuerdos, preocupaciones y escenarios imaginados mientras la vida inmediata transcurre delante de nosotros.

Por eso el objetivo no consiste en silenciar la red neuronal por defecto ni en permanecer permanentemente anclados al presente.

Se trata de desarrollar algo más flexible:

poder viajar con nuestra mente cuando nos resulta útil y reconocer cuándo necesitamos regresar.

En Ícaro Psicología trabajamos con problemas relacionados con la ansiedad, la rumiación, la regulación emocional y los patrones automáticos de respuesta, ayudando a desarrollar una relación más flexible con los pensamientos y las emociones.

Artículo elaborado por Ignacio Calvo, psicólogo y director de Ícaro Psicología.

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