Sentir que tus manos no parecen tuyas, escuchar tu propia voz como si perteneciera a otra persona, actuar en “piloto automático” o tener la sensación de observarte desde fuera puede resultar profundamente inquietante. Estas experiencias pueden formar parte de un fenómeno psicológico denominado despersonalización.
Una de las características que más angustia provoca es precisamente la extrañeza: la persona sabe quién es y reconoce su cuerpo, sus pensamientos y sus acciones, pero subjetivamente no los siente con la familiaridad habitual.
Esto puede generar preguntas como: “¿me estoy volviendo loco?”, “¿estoy perdiendo mi identidad?” o “¿me quedaré así para siempre?”. Sin embargo, existe una característica clínica fundamental que ayuda a comprender este fenómeno: en la despersonalización normalmente se conserva el juicio de realidad. La persona siente que algo es extraño, pero reconoce que esa sensación no significa literalmente que haya dejado de ser ella misma.
Respuesta rápida: la despersonalización es una experiencia disociativa caracterizada por una sensación de distanciamiento o extrañeza respecto a uno mismo, el propio cuerpo, las emociones o los procesos mentales. Puede aparecer de manera transitoria durante episodios de estrés o ansiedad y, cuando es persistente, recurrente y causa un deterioro significativo, puede formar parte del trastorno de despersonalización/desrealización.
¿Qué es la despersonalización?
La despersonalización es una alteración de la experiencia subjetiva del yo. La persona puede sentirse distanciada de sus pensamientos, emociones, sensaciones corporales o acciones, como si los observara desde fuera o como si funcionara automáticamente.
Algunas personas lo explican con expresiones como:
- “Sé que soy yo, pero no me siento yo”.
- “Es como si estuviera observando mi vida desde fuera”.
- “Mis manos parecen extrañas aunque sé que son mías”.
- “Hablo y parece que mi voz no me pertenece”.
- “Hago las cosas automáticamente, como si estuviera en piloto automático”.
- “Sé que quiero a mi familia, pero no consigo sentirlo de la manera habitual”.
Estas sensaciones pueden ser muy intensas, pero no implican necesariamente una pérdida de identidad ni una ruptura con la realidad.
¿Cuáles son los principales síntomas de despersonalización?
La despersonalización puede afectar a diferentes componentes de la experiencia personal. Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran:
- sensación de estar separado del propio cuerpo;
- sentirse como un observador externo de uno mismo;
- percepción de funcionar de manera automática;
- extrañeza al mirarse en un espejo;
- sensación de que algunas partes del cuerpo son diferentes o poco familiares;
- distanciamiento respecto a los propios pensamientos;
- embotamiento o desconexión emocional;
- sensación de no reaccionar emocionalmente como antes;
- dificultad para sentirse completamente presente;
- hipervigilancia sobre las propias sensaciones;
- miedo a perder la identidad;
- miedo a volverse loco o perder el control;
- rumiación constante sobre la propia conciencia o percepción.
La intensidad puede fluctuar. Algunas personas experimentan episodios breves, mientras que otras pueden mantener una sensación de desconexión durante periodos mucho más prolongados.
¿Cuál es la diferencia entre despersonalización y desrealización?
Aunque frecuentemente aparecen juntas, despersonalización y desrealización no son exactamente lo mismo.
Despersonalización
La sensación de extrañeza afecta fundamentalmente a uno mismo:
- “No me siento yo”.
- “Mi cuerpo parece extraño”.
- “Me observo desde fuera”.
- “Mis emociones parecen lejanas”.
Desrealización
La alteración afecta principalmente a la percepción subjetiva del mundo exterior:
- “Todo parece irreal”.
- “Las personas parecen lejanas”.
- “Mi casa parece extraña”.
- “Es como vivir dentro de una película o un sueño”.
Ambos fenómenos pueden presentarse simultáneamente. Por este motivo se agrupan diagnósticamente dentro del denominado trastorno de despersonalización/desrealización.
¿La despersonalización significa que me estoy volviendo loco?
No. La despersonalización no equivale a una psicosis.
Esta es una de las dudas que más ansiedad genera y también una de las diferencias clínicas más importantes.
Una persona con despersonalización puede pensar:
“Siento que este cuerpo no es mío, pero sé perfectamente que sí lo es”.
O:
“Tengo la sensación de estar observándome desde fuera, pero sé que realmente sigo aquí”.
Existe, por tanto, una diferencia entre sentir algo como irreal o extraño y creer que esa percepción es literalmente real.
En el trastorno de despersonalización/desrealización se mantiene habitualmente esta capacidad para reconocer el carácter subjetivo de la experiencia.
Esto no significa que cualquier alteración perceptiva pueda atribuirse automáticamente a despersonalización. Si existen otros síntomas llamativos o dudas diagnósticas, es necesaria una evaluación profesional.
¿Por qué aparece la despersonalización?
No existe una única causa. La despersonalización puede aparecer asociada a distintos estados psicológicos y fisiológicos.
1. Ansiedad intensa y ataques de pánico
Una de las situaciones frecuentes en las que aparece despersonalización es durante un episodio de ansiedad intensa o un ataque de pánico.
La persona puede comenzar sintiendo:
- taquicardia;
- mareo;
- sensación de falta de aire;
- hormigueo;
- inestabilidad;
- cambios perceptivos.
A continuación puede aparecer una sensación de desconexión respecto al cuerpo o los pensamientos.
El problema aumenta cuando se interpreta esta experiencia como una señal de peligro:
“Estoy perdiendo la cabeza”.
“Estoy desapareciendo”.
“Voy a dejar de ser yo”.
Estas interpretaciones aumentan la ansiedad y pueden intensificar todavía más la sensación de despersonalización.
El círculo entre ansiedad y despersonalización
En algunos casos puede establecerse el siguiente círculo:
- aparece una sensación corporal o mental extraña;
- la persona la interpreta como peligrosa;
- aumenta la ansiedad;
- comienza a observar continuamente sus pensamientos, emociones y sensaciones;
- la experiencia interna se vuelve todavía más extraña;
- aumenta el miedo;
- la persona vuelve a comprobar si sigue sintiéndose “ella misma”.
De esta manera, la despersonalización que inicialmente apareció dentro de un episodio de ansiedad puede empezar a convertirse en objeto de ansiedad por sí misma.
2. Estrés intenso o prolongado
La despersonalización también puede aparecer durante periodos de estrés importante.
No resulta extraño que algunas personas describan su primer episodio después de semanas de elevada tensión emocional, preocupación constante, exceso de trabajo o agotamiento.
Sin embargo, resulta demasiado simplificador afirmar que el cerebro simplemente se “desconecta para protegernos”. La disociación puede relacionarse con mecanismos de regulación emocional y procesamiento de la experiencia mucho más complejos, que todavía siguen investigándose.
3. Experiencias traumáticas
Existe una relación entre trauma y síntomas disociativos, aunque esto no significa que toda persona que experimenta despersonalización haya sufrido necesariamente un trauma.
Determinadas experiencias adversas pueden aumentar la vulnerabilidad a la disociación. Además, pueden aparecer despersonalización y desrealización dentro del trastorno de estrés postraumático.
Por ello resulta importante explorar la historia de cada persona individualmente, sin asumir que siempre existe un trauma oculto detrás de los síntomas.
4. Falta de sueño y agotamiento
La privación de sueño puede modificar significativamente la percepción, la regulación emocional y la atención.
Algunas personas experimentan sensaciones transitorias de desconexión después de dormir muy poco, trabajar durante periodos excesivamente prolongados o acumular un elevado cansancio físico y mental.
5. Consumo de sustancias
La despersonalización y la desrealización pueden aparecer también asociadas al consumo de determinadas sustancias psicoactivas.
Por ese motivo resulta importante informar al profesional de cualquier consumo reciente de cannabis u otras sustancias, así como de cambios en medicamentos, cuando los síntomas aparecen de forma repentina.
6. Otros problemas psicológicos
Los síntomas de despersonalización pueden aparecer asociados a diferentes cuadros, entre ellos:
- trastorno de pánico;
- otros trastornos de ansiedad;
- trastorno de estrés postraumático;
- depresión;
- otros trastornos disociativos.
Por eso es importante diferenciar entre experimentar un síntoma de despersonalización y presentar un trastorno de despersonalización/desrealización.
¿Tener alguna vez despersonalización significa tener un trastorno?
No.
Las experiencias breves de despersonalización o desrealización pueden aparecer de manera transitoria en la población general.
Para hablar de un trastorno clínico, los síntomas deben ser persistentes o recurrentes, generar un malestar significativo o interferir de manera relevante en la vida de la persona y no explicarse mejor por otra condición, sustancia o problema médico.
¿Qué ocurre en el cerebro durante la despersonalización?
La investigación neurobiológica ha encontrado diferencias en redes relacionadas con:
- procesamiento emocional;
- interocepción;
- percepción corporal;
- atención;
- autorregulación;
- integración de las sensaciones corporales.
La interocepción —la capacidad para percibir e integrar información procedente del propio organismo— es un área especialmente interesante para comprender por qué una persona puede reconocer cognitivamente su cuerpo y, sin embargo, sentirlo subjetivamente extraño o distante.
También se han investigado cambios funcionales en regiones prefrontales, límbicas, temporales e insulares.
Sin embargo, actualmente no existe un único patrón cerebral que permita explicar todos los casos de despersonalización ni una prueba de neuroimagen capaz de diagnosticar el trastorno.
Por ello conviene evitar explicaciones demasiado simples como “la amígdala se apaga” o “el cerebro entra en modo avión”. Pueden resultar intuitivas como metáfora, pero no reflejan adecuadamente la complejidad de la evidencia disponible.
¿Por qué algunas personas empiezan a obsesionarse con sentirse normales?
Una característica especialmente importante en la despersonalización relacionada con ansiedad es la autoobservación constante.
La persona empieza a hacerse preguntas como:
- “¿Me siento yo ahora?”
- “¿Esta mano me parece mía?”
- “¿Estoy sintiendo mis emociones?”
- “¿Mi voz suena normal?”
- “¿Estoy realmente presente?”
- “¿Por qué no siento las cosas como antes?”
Este proceso puede parecer lógico: si algo resulta extraño, intentamos comprobar qué está ocurriendo.
Pero existe una paradoja. Cuanto más monitorizamos una experiencia normalmente automática, más extraña puede llegar a parecernos.
Podemos observar un fenómeno parecido si intentamos pensar continuamente en cómo movemos la lengua al hablar, cómo caminamos o cómo respiramos. Procesos completamente normales pueden adquirir una sensación artificial cuando son sometidos a una vigilancia excesiva.
Conductas de seguridad que pueden mantener el problema
Para tranquilizarse, algunas personas empiezan a realizar conductas como:
- mirarse repetidamente al espejo;
- tocarse el cuerpo para comprobar que lo sienten;
- preguntar continuamente a familiares si las ven normales;
- comparar sus emociones actuales con las de meses atrás;
- buscar durante horas síntomas en Internet;
- analizar continuamente sus pensamientos;
- evitar quedarse solas;
- evitar lugares donde experimentaron despersonalización;
- abandonar actividades en cuanto aparece la sensación.
Estas estrategias pueden proporcionar alivio inmediato, pero a largo plazo pueden reforzar la creencia de que las sensaciones son peligrosas y necesitan ser controladas.
¿Cómo se diagnostica la despersonalización?
El diagnóstico es fundamentalmente clínico.
El profesional explora:
- cómo son exactamente las sensaciones;
- cuándo empezaron;
- cuánto duran;
- con qué frecuencia aparecen;
- qué situaciones las desencadenan;
- la presencia de ansiedad o ataques de pánico;
- síntomas depresivos;
- experiencias traumáticas relevantes;
- consumo de sustancias;
- medicación;
- otros síntomas médicos o neurológicos.
También debe determinarse si la persona mantiene el juicio de realidad, un aspecto fundamental para el diagnóstico diferencial.
Despersonalización o psicosis: ¿cómo se diferencian?
La preocupación por desarrollar esquizofrenia o una psicosis es frecuente, especialmente cuando la despersonalización aparece después de un ataque de pánico.
Pero existe una diferencia fundamental.
En la despersonalización puede aparecer:
“Siento como si mi cuerpo no fuera mío, aunque sé perfectamente que sí lo es”.
La persona identifica la experiencia como una sensación subjetiva extraña.
En un trastorno psicótico pueden producirse alteraciones diferentes del juicio de realidad, como delirios o determinadas alucinaciones.
El diagnóstico diferencial debe realizarlo un profesional cuando existen dudas, porque una frase aislada nunca permite diagnosticar un trastorno.
¿Cómo se trata la despersonalización?
La psicoterapia constituye el tratamiento principal del trastorno de despersonalización/desrealización.
No obstante, la investigación específica todavía es más limitada que la existente para trastornos como el pánico, el TOC o la depresión. Por ello no es correcto afirmar que exista una única terapia universalmente eficaz.
El tratamiento debe adaptarse a los factores que están originando o manteniendo los síntomas.
Terapia Cognitivo-Conductual
La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) es uno de los enfoques que dispone de investigación clínica específica para la despersonalización.
Puede intervenir sobre:
- interpretaciones catastróficas;
- miedo a perder el control;
- miedo a volverse loco;
- autoobservación excesiva;
- rumiación;
- conductas de seguridad;
- evitación;
- ansiedad asociada.
Por ejemplo, se puede trabajar una interpretación como:
“Si siento que mis manos son extrañas significa que estoy perdiendo mi identidad”.
y aprender a sustituirla progresivamente por una interpretación más ajustada:
“Estoy experimentando una sensación conocida de despersonalización. Que mi mano me resulte extraña no significa que realmente haya dejado de ser mía”.
Psicoeducación
Comprender correctamente qué es la despersonalización suele ser una parte importante del tratamiento.
Pasar de:
“No sé qué está pasando en mi cerebro y creo que estoy perdiendo la razón”
a:
“Puedo reconocer esta experiencia, sé que existe y comprendo algunos de los procesos que pueden mantenerla”
puede reducir de manera importante el miedo secundario.
Reducir la autoobservación
Una parte del tratamiento puede consistir en abandonar progresivamente la vigilancia constante sobre:
- el cuerpo;
- las emociones;
- los pensamientos;
- la propia identidad;
- la sensación de realidad.
El objetivo no es prohibirse pensar en la despersonalización, sino recuperar la capacidad de dirigir flexible y voluntariamente la atención hacia el mundo externo y hacia actividades importantes.
Exposición y reducción de la evitación
Si una persona ha empezado a evitar determinadas situaciones por miedo a despersonalizarse, la exposición gradual puede formar parte del tratamiento.
Por ejemplo:
- volver a salir sola;
- utilizar transporte público;
- entrar en centros comerciales;
- conducir;
- realizar ejercicio;
- participar en reuniones sociales.
El objetivo terapéutico no es necesariamente garantizar que no aparezca ninguna sensación, sino comprobar progresivamente que es posible experimentar cierto grado de incomodidad sin que ocurra la catástrofe temida.
Grounding o técnicas de anclaje
Algunas personas encuentran útiles técnicas dirigidas a orientar la atención hacia estímulos concretos del presente.
Por ejemplo:
- notar los pies apoyados sobre el suelo;
- describir objetos que se encuentran alrededor;
- identificar sonidos;
- observar temperaturas o texturas;
- recordar dónde estamos y qué estamos haciendo.
Estas estrategias pueden ayudar a recuperar orientación hacia el presente, pero es importante no convertirlas en una nueva conducta compulsiva del tipo:
“Tengo que hacer grounding inmediatamente porque si no voy a perder el control”.
Mindfulness
El mindfulness puede utilizarse como una herramienta complementaria para aprender a observar sensaciones y pensamientos sin reaccionar automáticamente ante ellos.
Por ejemplo:
“Estoy notando extrañeza”.
“También estoy notando el pensamiento de que esto puede ser peligroso”.
“No necesito resolver inmediatamente ninguna de las dos cosas”.
En personas con elevada disociación, sin embargo, las prácticas de atención plena deben adaptarse. Una concentración excesiva en determinados estados internos puede resultar incómoda, por lo que en algunos casos es preferible comenzar con atención dirigida hacia estímulos externos.
Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)
La Terapia de Aceptación y Compromiso puede aportar herramientas cuando la vida empieza a organizarse alrededor del intento permanente de conseguir que la despersonalización desaparezca.
Es frecuente pensar:
“Cuando vuelva a sentirme normal volveré a salir”.
“Cuando desaparezca recuperaré mis aficiones”.
“No puedo hacer nada mientras siga así”.
El problema es que esta estrategia puede aplazar indefinidamente la recuperación de la vida cotidiana.
ACT propone reducir la lucha constante con la experiencia interna y recuperar progresivamente actividades importantes incluso aunque todavía aparezcan sensaciones desagradables.
Tratamiento del trauma y EMDR
Cuando existe un trastorno relacionado con experiencias traumáticas, puede estar indicado realizar un tratamiento específico del trauma.
EMDR cuenta con evidencia sólida para el tratamiento del trastorno de estrés postraumático. Sin embargo, eso no significa que sea un tratamiento específicamente demostrado para toda persona que presenta despersonalización.
La indicación debe realizarse a partir de la historia clínica individual.
Además, cuando existe una elevada tendencia a la disociación puede resultar necesario trabajar previamente regulación emocional, orientación al presente y estabilización antes de abordar determinados recuerdos traumáticos.
¿Hay medicamentos para la despersonalización?
No existe actualmente un medicamento específico que haya demostrado de forma consistente ser eficaz para el trastorno de despersonalización/desrealización.
En determinados pacientes pueden utilizarse medicamentos para tratar problemas asociados, como:
- depresión;
- ansiedad;
- trastorno de pánico;
- otros trastornos concurrentes.
La decisión debe ser realizada individualmente por un médico o psiquiatra.
Qué hacer durante un episodio de despersonalización
Cuando una persona ya ha sido evaluada y conoce su patrón de síntomas, puede resultarle útil:
- Identificar la experiencia: “Estoy sintiendo despersonalización”.
- Evitar sacar inmediatamente conclusiones catastróficas: sentirse extraño no significa necesariamente perder la identidad o la razón.
- No comprobar cada pocos segundos si ya te sientes normal.
- Orientar progresivamente la atención hacia lo que estás haciendo.
- Reducir la hiperventilación si existe ansiedad intensa.
- Evitar escapar automáticamente de la situación siempre que sea seguro permanecer en ella.
- Continuar con actividades cotidianas en la medida de lo posible.
¿Es buena idea mirarse al espejo para comprobar que soy yo?
Puede parecer tranquilizador durante unos segundos, pero si se convierte en una comprobación repetitiva puede mantener la atención centrada sobre el problema.
Lo mismo ocurre cuando se comprueba continuamente:
- si una mano parece propia;
- si sentimos correctamente nuestras emociones;
- si nuestra voz resulta familiar;
- si nos reconocemos internamente.
Cuando estas comprobaciones se vuelven frecuentes, puede ser importante abordarlas dentro de la terapia.
¿Cuánto dura la despersonalización?
No existe una duración única.
Puede aparecer durante minutos en un episodio de ansiedad, mantenerse durante horas o días o, en algunos casos, convertirse en una experiencia persistente o recurrente.
La duración depende de los factores que estén causando y manteniendo el problema.
Por eso resulta más útil preguntarse qué procesos la están manteniendo que intentar establecer un plazo universal de recuperación.
¿La despersonalización se cura?
Muchas personas experimentan una reducción importante o una remisión de los síntomas, especialmente cuando se identifican y tratan correctamente los factores asociados.
Sin embargo, conviene evitar promesas absolutas del tipo “si haces esto desaparecerá definitivamente”. La evolución varía entre personas y la investigación específica sobre el trastorno sigue siendo limitada.
Lo que sí sabemos es que existen intervenciones psicológicas dirigidas a reducir el miedo a los síntomas, la hipervigilancia, la evitación y otros mecanismos que pueden contribuir a mantenerlos.
¿Cuándo conviene acudir a un psicólogo?
Puede ser recomendable solicitar una valoración si:
- la despersonalización aparece frecuentemente;
- persiste durante periodos prolongados;
- te produce ataques de ansiedad;
- te preocupa continuamente estar volviéndote loco;
- has empezado a evitar actividades;
- compruebas repetidamente si te sientes real;
- interfiere con el trabajo o los estudios;
- afecta a tus relaciones;
- existen síntomas importantes de ansiedad o depresión;
- hay experiencias traumáticas relevantes.
¿Cuándo debe descartarse también una causa médica?
No todas las experiencias de desconexión deben atribuirse automáticamente a la ansiedad o a un problema psicológico.
Especialmente si los síntomas aparecen por primera vez de forma repentina, coinciden con cambios de medicación, consumo de sustancias o se acompañan de otros síntomas neurológicos o físicos, puede ser necesaria una valoración médica.
El diagnóstico diferencial del trastorno de despersonalización/desrealización puede incluir, entre otras posibilidades, determinadas enfermedades neurológicas, efectos de sustancias y otros trastornos psicológicos.
Preguntas frecuentes sobre la despersonalización
¿La despersonalización es ansiedad?
No son exactamente lo mismo, pero la ansiedad intensa y los ataques de pánico pueden desencadenar despersonalización. Además, posteriormente puede aparecer miedo a volver a experimentar el síntoma, creando un círculo entre ansiedad y despersonalización.
¿Puedo tener despersonalización sin desrealización?
Sí. Pueden aparecer de manera independiente o simultáneamente.
¿La despersonalización significa que tengo esquizofrenia?
No. La despersonalización no implica por sí misma esquizofrenia ni otro trastorno psicótico. Habitualmente se mantiene el juicio de realidad.
¿Pensar mucho sobre la despersonalización puede empeorarla?
La rumiación, la autoobservación excesiva y las comprobaciones constantes pueden aumentar la atención dirigida hacia las sensaciones y contribuir a mantener el malestar en algunas personas.
¿El estrés puede causar despersonalización?
Sí. Los episodios pueden aparecer relacionados con estrés intenso, ansiedad, agotamiento u otros factores. No obstante, cada caso debe evaluarse individualmente.
¿La falta de sueño puede provocar sensación de no ser yo?
La privación de sueño puede producir alteraciones perceptivas, emocionales y atencionales y favorecer experiencias transitorias de desconexión.
¿Conviene ignorar la despersonalización?
No se trata de obligarse a ignorarla. El objetivo suele ser dejar de tratar cada sensación como una emergencia, reducir las comprobaciones y recuperar progresivamente la atención sobre las actividades cotidianas.
¿La terapia psicológica puede ayudar?
Sí. La psicoterapia constituye el principal abordaje. La TCC dispone de resultados clínicos específicos prometedores y otras estrategias pueden incorporarse dependiendo de los mecanismos presentes, aunque la evidencia global sobre el tratamiento del trastorno todavía es limitada.
Una de las claves: dejar de intentar sentirse uno mismo a cada instante
Existe una paradoja especialmente importante en este problema.
Normalmente no necesitamos preguntarnos:
“¿Soy yo?”
Simplemente vivimos.
Cuando aparece despersonalización, la experiencia del yo se convierte en objeto de vigilancia constante:
“¿Me siento yo ahora?”
“¿Estoy presente?”
“¿Siento realmente esta emoción?”
Cuanto más se intenta reproducir deliberadamente una sensación que normalmente aparece de manera espontánea, más artificial puede parecer.
Por eso una parte importante de la recuperación puede consistir en dejar progresivamente de perseguir la sensación de normalidad y volver a implicarse en la vida cotidiana.
Tratamiento psicológico de la despersonalización en Ícaro Psicología
El tratamiento debe comenzar por comprender qué procesos están asociados a la despersonalización en cada persona: ansiedad, ataques de pánico, hipervigilancia, evitación, estrés prolongado, experiencias traumáticas u otros factores.
Desde una perspectiva integradora pueden utilizarse técnicas procedentes de la Terapia Cognitivo-Conductual, mindfulness, Terapia de Aceptación y Compromiso y, cuando existe una indicación clínica relacionada con trauma, intervenciones específicas como EMDR.
La intervención no debería centrarse únicamente en conseguir que la sensación desaparezca inmediatamente. También resulta importante reducir el miedo asociado, recuperar actividades abandonadas y conseguir que la persona deje progresivamente de organizar su vida alrededor de la comprobación del síntoma.
Este enfoque resulta especialmente relevante en los casos relacionados con ansiedad, área en la que Ignacio Calvo, psicólogo especializado en ansiedad, desarrolla su actividad clínica en Ícaro Psicología.
Referencias bibliográficas
Para la elaboración y revisión de este contenido se han tenido en cuenta publicaciones científicas y fuentes clínicas especializadas sobre despersonalización, desrealización y disociación:
- Sierra-Siegert, M. (2008). La despersonalización: aspectos clínicos y neurobiológicos. Revista Colombiana de Psiquiatría, 37(1), 40-55.
- Cruzado, L., Núñez-Moscoso, P., & Rojas-Rojas, G. (2013). Despersonalización: más que síntoma, un síndrome. Revista de Neuro-Psiquiatría, 76(2), 120-125. doi:10.20453/rnp.v76i2.1194.
- Camacho Rubio, J., & Olmeda García, M. S. (2019). Trastornos disociativos. Medicine - Programa de Formación Médica Continuada Acreditado, 12(84), 4938-4946. doi:10.1016/j.med.2019.07.004.
- Serrano, Á., González-Ordi, H., & Corbí, B. (2016). Disociación, personalidad, sugestionabilidad, alexitimia y dificultades en la regulación emocional: un estudio correlacional. Clínica y Salud, 27(3), 147-155. doi:10.1016/j.clysa.2016.09.005.
- Restrepo, J. E. (2010). Despersonalización y desrealización: una aproximación filosófica desde el análisis de casos. Acta Colombiana de Psicología, 13(1), 55-70.
- Sedeño, L., Couto, B., Melloni, M., et al. (2018). Interocepción, conectividad funcional y procesamiento afectivo en el trastorno de despersonalización-desrealización. Acta Psiquiátrica y Psicológica de América Latina, 64(2), 111-135.
- Hunter, E. C. M., Baker, D., Phillips, M. L., Sierra, M., & David, A. S. (2005). Cognitive-behaviour therapy for depersonalisation disorder: An open study. Behaviour Research and Therapy, 43(9), 1121-1130. doi:10.1016/j.brat.2004.08.003.
- Michal, M., Adler, J., Wiltink, J., et al. (2016). A case series of 223 patients with depersonalization-derealization syndrome. BMC Psychiatry, 16, 203. doi:10.1186/s12888-016-0908-4.
- Wang, S., Zheng, S., Zhang, X., Ma, R., Feng, S., Song, M., Zhu, H., & Jia, H. (2024). The treatment of depersonalization-derealization disorder: A systematic review. Journal of Trauma & Dissociation, 25(1), 6-29. doi:10.1080/15299732.2023.2231920.
Sobre el autor
Ignacio Calvo es psicólogo y director de Ícaro Psicología, psicólogo colegiado M-17.577 y experto en intervención en ansiedad y estrés, medicina psicosomática y psicología de la salud.
Este artículo tiene finalidad informativa y divulgativa y no sustituye una evaluación psicológica, psiquiátrica o médica individual.