Ansiedad

¿Cómo se diagnostica la ansiedad? Un trastorno de ansiedad no se diagnostica mediante un único test. La evaluación suele combinar una entrevista clínica, el análisis de los síntomas y de su duración e interferencia, la historia del problema, el contexto de la persona y, cuando resulta útil, cuestionarios o escalas psicológicas. También puede ser necesario realizar un diagnóstico diferencial y valorar si determinados síntomas requieren una evaluación médica.

Los test de ansiedad pueden ayudar a medir síntomas o dimensiones concretas, pero una puntuación elevada no establece por sí sola un diagnóstico.

Además, diagnosticar no es exactamente lo mismo que comprender por qué una persona ha desarrollado ansiedad. Una evaluación psicológica puede intentar responder a ambas preguntas: qué problema presenta la persona y qué procesos pueden estar contribuyendo a mantenerlo.

¿Cómo se diagnostica un trastorno de ansiedad?

El proceso diagnóstico comienza normalmente con una evaluación clínica.

El profesional necesita conocer no solamente si existe ansiedad, sino también:

  • qué síntomas aparecen;
  • desde cuándo están presentes;
  • con qué frecuencia se producen;
  • qué intensidad alcanzan;
  • en qué situaciones aparecen;
  • qué pensamientos acompañan a la ansiedad;
  • qué sensaciones físicas experimenta la persona;
  • qué situaciones evita;
  • qué hace para sentirse segura;
  • cómo afecta el problema a su vida cotidiana;
  • si existen otros problemas psicológicos asociados;
  • y si determinadas condiciones médicas, medicamentos o sustancias podrían estar influyendo.

Esta información permite determinar si estamos ante una respuesta de ansiedad esperable ante determinadas circunstancias o si los síntomas pueden ser compatibles con un problema psicológico que requiera atención.

Evaluar, medir y diagnosticar ansiedad no significan exactamente lo mismo

Estos conceptos se utilizan con frecuencia como si fueran equivalentes, pero conviene diferenciarlos.

Concepto ¿Para qué sirve?
Evaluación psicológica Recoge e integra información sobre síntomas, historia, comportamiento, contexto e interferencia.
Medición Permite estimar mediante instrumentos determinadas variables, síntomas o dimensiones psicológicas.
Cribado Ayuda a detectar personas que podrían necesitar una evaluación más completa.
Diagnóstico Determina si la información disponible es compatible con los criterios establecidos para un determinado trastorno.
Diagnóstico diferencial Analiza otras posibles explicaciones de los síntomas y diferencia problemas que pueden parecer similares.
Formulación clínica Intenta comprender cómo se ha desarrollado el problema y qué procesos pueden estar manteniéndolo en esa persona concreta.

Esta última distinción es especialmente importante. Dos personas pueden compartir un mismo diagnóstico y, sin embargo, presentar historias y mecanismos de mantenimiento diferentes.

En nuestra guía sobre las causas de la ansiedad explicamos con más detalle la diferencia entre factores de vulnerabilidad, desencadenantes y mecanismos de mantenimiento.

¿Cómo se evalúa la ansiedad en una consulta psicológica?

La evaluación suele integrar distintas fuentes de información. No existe necesariamente un protocolo idéntico para todas las personas porque las preguntas y los instrumentos utilizados dependen del problema que se esté evaluando.

1. Entrevista clínica

La entrevista constituye una de las principales herramientas de evaluación.

El psicólogo puede preguntar, entre otras cuestiones:

  • ¿Qué te ocurre?
  • ¿Cuándo comenzó?
  • ¿Qué estaba sucediendo en tu vida en aquel momento?
  • ¿Cuándo aparece actualmente la ansiedad?
  • ¿Qué es lo que más temes que ocurra?
  • ¿Qué haces cuando aparece?
  • ¿Hay situaciones que hayas dejado de hacer?
  • ¿Necesitas hacer algo concreto para sentirte seguro?
  • ¿Cuánto tiempo ocupan las preocupaciones?
  • ¿Cómo está afectando al sueño, trabajo, estudios o relaciones?

No se trata simplemente de comprobar una lista de síntomas. El objetivo es comprender cómo funciona el problema en la vida de esa persona.

2. Análisis de los síntomas

La ansiedad puede manifestarse en diferentes niveles.

Puede incluir:

  • síntomas cognitivos: preocupación, anticipaciones negativas, pensamientos de peligro o dificultad para concentrarse;
  • síntomas emocionales: miedo, nerviosismo, inquietud o sensación de amenaza;
  • síntomas fisiológicos: palpitaciones, cambios respiratorios, sudoración, tensión muscular, temblor o molestias gastrointestinales;
  • síntomas conductuales: evitación, escape, comprobación o utilización de conductas de seguridad.

Esta visión multidimensional tiene una relación directa con el triple sistema de respuesta de Lang, que ayuda a comprender por qué los componentes subjetivos, fisiológicos y conductuales de la ansiedad no siempre presentan la misma intensidad.

3. Duración, frecuencia e intensidad

Experimentar ansiedad no equivale automáticamente a presentar un trastorno.

Para valorar su relevancia clínica resulta necesario considerar, entre otros aspectos:

  • cuánto tiempo lleva ocurriendo;
  • con qué frecuencia aparece;
  • qué intensidad alcanza;
  • si resulta desproporcionada respecto al contexto;
  • y cómo evoluciona.

Los criterios temporales no son idénticos para todos los trastornos, por lo que no existe una regla general del tipo «si tienes ansiedad durante X semanas tienes un trastorno».

4. Interferencia en la vida cotidiana

Otro aspecto fundamental es conocer hasta qué punto la ansiedad está afectando al funcionamiento de la persona.

Por ejemplo:

  • ¿ha dejado de utilizar transporte público?
  • ¿evita reuniones o situaciones sociales?
  • ¿ha dejado de conducir?
  • ¿le cuesta acudir al trabajo?
  • ¿evita quedarse solo?
  • ¿necesita comprobar continuamente determinadas cosas?
  • ¿la preocupación interfiere con el sueño?
  • ¿organiza gran parte de su vida para evitar sentir ansiedad?

En ocasiones, la evitación y la pérdida de autonomía aportan tanta información clínica como la intensidad subjetiva de la ansiedad.

¿Cómo se mide la ansiedad?

La ansiedad puede medirse mediante diferentes cuestionarios y escalas psicológicas.

Estos instrumentos permiten cuantificar determinados síntomas o dimensiones y pueden ser útiles para:

  • complementar la entrevista;
  • establecer una línea base;
  • comparar la intensidad de determinados síntomas;
  • seguir su evolución;
  • evaluar cambios durante el tratamiento;
  • o realizar cribados.

Sin embargo, medir ansiedad no es lo mismo que diagnosticar un trastorno de ansiedad.

¿Qué pruebas y test se utilizan para evaluar la ansiedad?

Existen numerosos instrumentos. La elección depende de qué quiera evaluar el profesional y del contexto clínico.

GAD-7

El Generalized Anxiety Disorder-7 (GAD-7) es un cuestionario breve de siete ítems desarrollado inicialmente para detectar y estimar la gravedad de síntomas relacionados con el trastorno de ansiedad generalizada.

Posteriormente se ha utilizado ampliamente como instrumento de cribado de síntomas de ansiedad en diferentes contextos.

Una puntuación elevada puede indicar la conveniencia de realizar una evaluación más detallada, pero no debería interpretarse aisladamente como un diagnóstico.

Inventario de Ansiedad de Beck (BAI)

El Beck Anxiety Inventory (BAI) es un cuestionario utilizado para valorar la intensidad de determinados síntomas de ansiedad.

Incluye una presencia importante de síntomas somáticos, por lo que sus resultados deben interpretarse dentro del contexto clínico de la persona y no como una prueba diagnóstica independiente.

STAI: ansiedad estado y ansiedad rasgo

El State-Trait Anxiety Inventory (STAI), desarrollado por Spielberger y colaboradores, diferencia entre dos dimensiones:

  • ansiedad estado: cómo se encuentra la persona en un momento determinado;
  • ansiedad rasgo: una predisposición relativamente estable a experimentar ansiedad.

Esta distinción no equivale a diferenciar dos trastornos.

Puedes profundizar en el instrumento y en el fundamento conceptual de estas dimensiones en nuestro artículo sobre la teoría de la ansiedad estado-rasgo de Cattell y Spielberger.

¿Existen pruebas específicas para diferentes problemas de ansiedad?

Sí. Además de cuestionarios generales existen instrumentos diseñados para evaluar síntomas o procesos relacionados con problemas específicos.

Por ello, no siempre tiene sentido utilizar el mismo test para una persona con preocupación persistente, otra con ataques de pánico y otra con miedo intenso a situaciones sociales.

La selección del instrumento debe responder a una pregunta clínica concreta, no simplemente a la necesidad de obtener una puntuación.

¿Un test de ansiedad puede decirme si tengo ansiedad?

Un test puede proporcionar información sobre determinados síntomas, pero no debería utilizarse aisladamente para concluir que una persona presenta un trastorno de ansiedad.

Esta diferencia es especialmente importante con los test disponibles en Internet.

Un cuestionario puede indicar:

«Tus respuestas son compatibles con un nivel elevado de determinados síntomas».

Pero eso no equivale necesariamente a:

«Tienes un trastorno de ansiedad».

Para llegar a esta segunda conclusión es necesario integrar más información.

¿Por qué un test no es suficiente para diagnosticar ansiedad?

Porque una puntuación no explica por sí sola:

  • por qué aparecen los síntomas;
  • en qué situaciones ocurren;
  • cuánto interfieren;
  • si existe otro problema psicológico;
  • si determinados síntomas pueden tener otra explicación;
  • qué está evitando la persona;
  • ni qué procesos están manteniendo el problema.

Además, algunos síntomas de ansiedad pueden aparecer en numerosos problemas diferentes.

Las palpitaciones, por ejemplo, no identifican por sí mismas un ataque de pánico. La preocupación tampoco permite diagnosticar automáticamente un trastorno de ansiedad generalizada.

¿Cómo se diferencia la ansiedad normal de un trastorno de ansiedad?

La ansiedad es una respuesta humana normal. No toda ansiedad necesita tratamiento ni constituye una enfermedad.

Podemos sentir ansiedad antes de:

  • un examen;
  • una entrevista;
  • una intervención médica;
  • una conversación difícil;
  • una decisión importante;
  • o una situación incierta.

La evaluación clínica presta atención a factores como la intensidad, persistencia, contexto, interferencia y evitación.

La pregunta no es únicamente:

«¿Sientes ansiedad?»

Sino también:

«¿Qué ocurre, con qué frecuencia, en qué circunstancias y qué consecuencias está teniendo en tu vida?»

¿Cómo sabe el psicólogo qué tipo de ansiedad tengo?

«Ansiedad» es un término amplio. Los problemas de ansiedad pueden presentar patrones diferentes.

Trastorno de ansiedad generalizada (TAG)

En el trastorno de ansiedad generalizada adquieren especial importancia la ansiedad y preocupación excesivas sobre diferentes acontecimientos o actividades, junto con otros síntomas y criterios clínicos.

Trastorno de pánico

En los problemas de pánico resulta especialmente relevante evaluar los ataques de pánico, el miedo a nuevas crisis y los cambios de comportamiento relacionados con ellas.

Agorafobia

En la agorafobia se evalúa el miedo o ansiedad ante determinadas situaciones relacionadas con la dificultad percibida para escapar o recibir ayuda si aparecen determinados síntomas.

Ansiedad social

En la ansiedad social cobra especial importancia el temor a situaciones sociales en las que la persona puede sentirse observada, evaluada o expuesta al posible juicio de los demás.

Fobias específicas

En las fobias específicas el miedo está especialmente vinculado a determinados objetos o situaciones.

Estas diferencias explican por qué una evaluación de la ansiedad no debería reducirse a obtener una puntuación general.

¿Qué es el diagnóstico diferencial de la ansiedad?

El diagnóstico diferencial consiste en valorar si los síntomas se explican mejor por un problema determinado o por otra condición.

Es importante porque diferentes problemas pueden compartir síntomas.

Por ejemplo, dificultad para concentrarse, problemas de sueño, inquietud o determinadas sensaciones físicas pueden aparecer en contextos muy distintos.

También pueden coexistir varios problemas al mismo tiempo.

Por eso una evaluación adecuada debe evitar dos errores:

  • atribuir automáticamente cualquier malestar a la ansiedad;
  • y asumir que todos los síntomas de una persona tienen necesariamente una única explicación.

¿Cómo se distingue la ansiedad de un problema físico?

La ansiedad puede producir síntomas físicos muy intensos:

  • palpitaciones;
  • opresión o molestias torácicas;
  • sensación de falta de aire;
  • mareo;
  • temblor;
  • sudoración;
  • molestias gastrointestinales;
  • tensión muscular;
  • o sensación de debilidad.

Pero no debe asumirse automáticamente que un síntoma físico nuevo es consecuencia de la ansiedad.

Dependiendo de los síntomas, antecedentes y circunstancias, puede ser necesario realizar una valoración médica.

Esto resulta especialmente importante ante síntomas nuevos, intensos, persistentes o que puedan requerir atención sanitaria.

En Ícaro hemos abordado específicamente esta cuestión en nuestro artículo sobre cuando la ansiedad se confunde con una enfermedad física.

¿Quién puede diagnosticar la ansiedad?

La evaluación de los problemas de ansiedad puede requerir la participación de diferentes profesionales sanitarios dependiendo de las circunstancias.

El psicólogo sanitario o clínico puede realizar una evaluación psicológica de los síntomas, comportamiento, funcionamiento y procesos implicados, utilizando entrevista clínica e instrumentos psicológicos cuando estén indicados.

El médico puede valorar la existencia de condiciones físicas, medicamentos u otros factores médicos que puedan producir o influir en determinados síntomas.

El psiquiatra, como especialista médico, puede realizar evaluación diagnóstica y valorar tratamiento farmacológico cuando resulte indicado.

En algunos casos la coordinación entre profesionales proporciona una comprensión más completa del problema.

¿Qué diferencia existe entre diagnóstico y formulación psicológica?

Esta es una distinción especialmente útil.

El diagnóstico intenta responder a una pregunta como:

«¿Qué problema o trastorno describe mejor este conjunto de síntomas?»

La formulación psicológica intenta responder a otra:

«¿Por qué este problema ha aparecido y se mantiene de esta manera en esta persona concreta?»

Por ejemplo, dos personas pueden cumplir criterios compatibles con un mismo problema de pánico.

Sin embargo, una puede temer principalmente sufrir un problema cardíaco y otra puede interpretar las sensaciones de activación como señal de que va a perder el control.

También pueden utilizar conductas de seguridad diferentes y presentar historias de aprendizaje distintas.

El diagnóstico puede ser similar, pero la formulación clínica no tiene por qué ser idéntica.

¿Qué se analiza para saber qué mantiene la ansiedad?

Además de establecer si existe un determinado cuadro clínico, puede ser especialmente útil estudiar procesos como:

  • evitación;
  • conductas de seguridad;
  • interpretaciones catastróficas;
  • hipervigilancia;
  • preocupación persistente;
  • intolerancia a la incertidumbre;
  • búsqueda repetida de tranquilización;
  • miedo a las sensaciones corporales;
  • y miedo a experimentar nuevamente ansiedad.

Esta información permite conectar la evaluación con el tratamiento.

¿Cómo es una primera evaluación psicológica por ansiedad?

En una primera consulta no es necesario que la persona llegue sabiendo qué trastorno tiene ni que pueda explicar perfectamente por qué se siente así.

De hecho, una de las funciones de la evaluación es precisamente ordenar la información y comprender mejor el problema.

Puede resultar útil explicar:

  • qué estás sintiendo;
  • desde cuándo;
  • qué situaciones te preocupan;
  • qué has dejado de hacer;
  • qué haces para intentar controlar la ansiedad;
  • qué tratamientos has realizado anteriormente;
  • y qué te gustaría recuperar o cambiar.

El psicólogo puede ampliar posteriormente esta información mediante preguntas más específicas y, cuando resulte pertinente, cuestionarios o registros.

¿Cuánto tiempo se tarda en diagnosticar un problema de ansiedad?

No existe un número de sesiones válido para todos los casos.

Algunas situaciones pueden clarificarse con relativa rapidez. Otras requieren recopilar más información, observar la evolución, utilizar instrumentos adicionales o realizar un diagnóstico diferencial más amplio.

La complejidad aumenta, por ejemplo, cuando:

  • existen varios problemas simultáneos;
  • los síntomas han evolucionado durante mucho tiempo;
  • hay enfermedades médicas relevantes;
  • existe tratamiento farmacológico;
  • o los síntomas pueden encajar en diferentes explicaciones.

La prioridad debería ser realizar una evaluación suficientemente rigurosa, no conseguir una etiqueta diagnóstica lo antes posible.

¿Necesito tener un diagnóstico para ir al psicólogo?

No.

No es necesario saber si tienes TAG, pánico, agorafobia o cualquier otro trastorno antes de solicitar ayuda.

Precisamente la evaluación profesional puede ayudar a determinar qué está ocurriendo.

Tampoco es imprescindible cumplir criterios de un trastorno para que una dificultad psicológica pueda merecer atención.

Si no sabes si la intensidad o interferencia de la ansiedad justifica consultar, puedes revisar nuestra guía ¿Cuándo ir al psicólogo por ansiedad? 10 señales de que puede ser el momento de pedir ayuda.

¿Qué ocurre después de evaluar la ansiedad?

La evaluación debería permitir establecer objetivos y decidir qué intervención resulta más adecuada.

Dependiendo del problema y de los mecanismos identificados, el tratamiento puede trabajar procesos como:

  • exposición a situaciones evitadas;
  • miedo a determinadas sensaciones corporales;
  • interpretaciones de amenaza;
  • conductas de seguridad;
  • preocupación;
  • tolerancia a la incertidumbre;
  • metacogniciones;
  • o flexibilidad psicológica.

Por ello, una buena evaluación no termina en el diagnóstico: debería ayudar a decidir qué necesitamos trabajar y por qué.

Puedes consultar nuestra página sobre evaluación y tratamiento psicológico de la ansiedad para conocer los principales problemas de ansiedad que abordamos en Ícaro Psicología.

Preguntas frecuentes sobre el diagnóstico de la ansiedad

¿Cómo se diagnostica la ansiedad?

El diagnóstico se realiza mediante una evaluación clínica que integra síntomas, duración, intensidad, interferencia, historia y contexto. Pueden utilizarse cuestionarios y escalas como complemento, pero un test aislado no debería establecer el diagnóstico.

¿Cómo se mide la ansiedad?

Puede medirse mediante cuestionarios y escalas psicológicas que evalúan determinados síntomas o dimensiones. Entre los instrumentos conocidos se encuentran el GAD-7, el BAI y el STAI, aunque cada uno mide aspectos diferentes y debe interpretarse dentro de su contexto.

¿Qué pruebas se hacen para saber si tienes ansiedad?

No existe una única prueba. La evaluación puede incluir entrevista clínica, cuestionarios, registros y otras herramientas en función del problema. Cuando los síntomas físicos lo aconsejan también puede ser necesaria una valoración médica.

¿Existe un test para diagnosticar la ansiedad?

Existen test y cuestionarios para evaluar síntomas de ansiedad, pero una puntuación no debería utilizarse por sí sola para establecer un diagnóstico. Algunos instrumentos están diseñados principalmente para cribado o para medir la intensidad de determinados síntomas.

¿El GAD-7 diagnostica ansiedad?

El GAD-7 es un instrumento breve especialmente útil para evaluar síntomas relacionados con ansiedad generalizada y realizar cribado. Sus resultados deben integrarse con una evaluación clínica y no sustituirla.

¿Qué mide el STAI?

El STAI evalúa por separado ansiedad estado y ansiedad rasgo. La primera hace referencia a la condición emocional actual y la segunda a una predisposición relativamente estable a experimentar ansiedad.

¿Quién diagnostica un trastorno de ansiedad?

Los profesionales sanitarios cualificados realizan la valoración dentro de sus respectivas competencias. El psicólogo sanitario o clínico puede realizar evaluación psicológica; médicos y psiquiatras pueden valorar aspectos médicos y, cuando corresponda, diagnóstico y tratamiento farmacológico.

¿Puedo tener ansiedad aunque un test salga bajo?

Sí. Ningún cuestionario representa por sí solo toda la evaluación. El resultado puede depender del instrumento utilizado, del tipo de síntomas, del momento de aplicación y de otros factores. La interpretación debe realizarse junto con el resto de información clínica.

¿Puedo tener síntomas de ansiedad sin tener un trastorno?

Sí. La ansiedad forma parte de la experiencia humana. Para valorar la presencia de un trastorno se consideran, entre otros aspectos, la intensidad, duración, contexto, interferencia y características específicas de los síntomas.

¿Hay que descartar enfermedades físicas antes de diagnosticar ansiedad?

No existe una regla idéntica para todos los casos. Dependiendo de los síntomas y antecedentes puede ser necesario realizar una valoración médica para estudiar posibles explicaciones físicas o la influencia de medicamentos y sustancias.

Referencias bibliográficas

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  • Spitzer, R. L., Kroenke, K., Williams, J. B. W., & Löwe, B. (2006). A brief measure for assessing generalized anxiety disorder: The GAD-7. Archives of Internal Medicine, 166(10), 1092–1097.
  • Spielberger, C. D., Gorsuch, R. L., & Lushene, R. E. (1970). Manual for the State-Trait Anxiety Inventory. Consulting Psychologists Press.

Autor: Ignacio Calvo Rodríguez, psicólogo sanitario y director de Ícaro Psicología. Especializado en ansiedad y estrés, Máster Universitario de Investigación en Psicología y doctorando en Psicología.

Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye una evaluación psicológica o médica individual.

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